“Tú... podrías simplemente haberme dado las gracias. ¿Quién te permitió besarme?”. Sirius se agarró la mejilla que Pequeña Pastelito acababa de besar. Él lucía como una esposa tímida y frustrada en ese momento.
Pequeña Pastelito se acercó más a él después de escuchar lo que dijo. “¿Eh, por qué te sonrojas? Oh... ¡Ya sé por qué! ¡Eres tímido! Ja, ja, ja...”. Ella se rio a carcajadas de él.
Sirius se sentía cada vez más avergonzado. Sin embargo, dado su comportamiento obstinado, él no estaba d