“Cariño, ¿has terminado de admirar mi cuerpo?”. La risa baja de Dayton sonó por encima de la cabeza de Quincy.
Quincy hizo un gesto de incomodidad. “Entra en la bañera y acuéstate”.
“Pero no has terminado de quitarme los pantalones”.
“¿No te he quitado ya los pantalones?”. Ella lo miró. Él todavía llevaba puestos sus... bóxers.
“Quítatelo tú mismo”.
Él le agarró la mano y le impidió salir. “No puedes hacer las cosas solo a medias. Además, ahora estoy herido. Es difícil para mí des