Los guardaespaldas lograron llevarse a Sydney. Todavía podían se escuchar sus gritos atormentados y reacios a la verdad desde la distancia. "...Quiero matarte...".
Todo se calmó finalmente después de que se llevaran a Sydney.
Las enfermeras le pidieron a los curiosos de alrededor que se dispersaran. La herida del brazo de Fern también había sido vendada.
La mujer volvió a su cama y miró a Eugene. "¿De verdad vas a enviarla a un hospital psiquiátrico?". Todavía estaba sorprendida por su