Ella sacudió su cabeza con torpeza. “No sé cómo. Lo siento...”. Ella en realidad no sabía cómo bailar bailes de salón.
“Ya te dije que no puedes rechazarme”. Eugene le guiñó un ojo y dijo: “Está bien si no sabes. Puedo enseñarte”.
Su expresión y postura seguían siendo muy elegantes. Después de hablar, él le tendió una mano de manera caballerosa.
Sharon miró su mano limpia y delgada. A ella le resultó difícil negarse.
Quizás fue porque se sentía demasiado presionada. Aunque no sabía bailar, e