Eugene seguía mirando a la mujer que estaba frente a él. Parecía que no tenía intención de decir nada.
Fern sonrió con suficiencia de manera divertida. “Viejo Amo Newton, esa parece ser su intención personal. Será mejor que no lo fuerce”.
Ella comprendía lo dominante que era ese hombre y lo mucho que le gustaba molestarla. Enviarlo a la cárcel era la única manera de que ella pudiera vivir su vida en paz.
Quinn miró fijamente a Eugene con frialdad y dijo: “¿Qué pasa? ¿De verdad quieres ir a