Eugene se acercó y cargó a su hija, la cual estaba deshecha en llanto. Él le dio unas palmaditas en la espalda y la consoló suavemente, diciendo: "¿Por qué lloras, tontita? Tu mamá dijo que no te dejará. Ella solo... se va a trabajar".
“Pero ella se llevó todas sus cosas, solo dejó lo que no quiere. Hasta dijo que ya no viviría más aquí. Buaa…”. La pequeña sintió que su madre la había abandonado.
Las pupilas de Eugene se encogieron cuando escuchó esto. ‘¿Dejó lo que no quiere?’, pensó.
'Bueno