Si no fuera por la expresión increíblemente seria en el rostro del hombre, Sharon habría pensado que le estaba jugando una broma.
Dayton tenía la vida de Sharon en sus manos. Entonces, ¿por qué tenía que negociar con ella para que le ayudara a saldar su deuda?
Ella no era tan tonta ni estaba tan loca como para discutir con él la mejor forma de matarla.
“No importa lo que hagas, no te diré. No tengo la intención de morir en tus manos”, le dijo ella de frente y sin miedo.
Dayton entrecerró los