—Si no le importa, señor Dashwood, me gustaría hablar con usted en privado—sugirió la señorita Garden levantándose de su asiento, la expresión entretenida en su rostro había cambiado de repente. Ahora estaba seria, parecía estar conteniéndose de alguna forma, como si estuviera enojada o quizás molesta por los pensamientos y opiniones de Roy respecto al príncipe bastardo.
Supuse que en realidad a ella no debia molestarle lo suficiente como para pedir hablar a solas, sin embargo, anteriormente ha