Capítulo 17. Mecanógrafa
—Adelante Emma —sugirió el Capitán esperando a que yo entrara primero. Por inercia o vergüenza, comencé a caminar torpemente sin elevarla mirada a mi paso. Pero al entrar note la suntuosidad del lugar tan solo con mirar el suelo. Era una combinación de bloques de mármol blancos y negros, era como un juego de ajedrez sobre mis pies.
Incitada por la curiosidad eleve la mirada unos instantes, encontrando a mi paso una decoración digna de un palacio, vi una gran pintura de lo que parecía ser la esc