92. DUELO
Manuel se erigió lentamente, cada movimiento impregnado de una pesadez insondable. Avanzaba hacia su hija, y con cada paso que daba, el peso de un universo de dolor parecía aplastar sus hombros. En sus manos, sostenía la urna, ese pequeño receptáculo que ahora contenía todo lo que quedaba de su amor más profundo y verdadero. Las lágrimas surcaban sus mejillas con la fuerza de torrentes desbordados, tallando ríos de desconsuelo en su rostro curtido por el tiempo.
El silencio que los rodeaba er