83. LLEGADA
Con el corazón desbocado, Lianet se adelantó queriendo correr hacia donde se abrían las puertas deslizantes que los dejarían salir hasta que los vio aparecer. Allí estaban, las figuras de Manuel y... ¡una desconocida que definitivamente no era su madre!
Se detuvo en seco soltándose de la mano de Nadir que en su alegría al distinguir a sus adorables padres que corrían a su encuentro, no se percató y la dejó en medio de un torbellino de confusión, que se había apoderado de ella mientras sus oj