81. CAYENDO EN LA TRAMPA
Nina mantenía la mirada fija en la pantalla del teléfono, el brillo de la notificación recién llegada iluminaba sus ojos, que destilaban vacilación. El mensaje, sencillo y directo, desataba en su interior un torbellino de dudas y emociones contradictorias.
"Espero que te haya ido bien en tu examen. ¿Te gustaría que nos conociéramos en persona?"
El remitente no era un desconocido cualquiera; era su prometido, que solo conocía más por conversaciones compartidas. El compromiso había sido más una