Ismael retiene la mano de la linda y ruborizada Camilia que no le sostiene la mirada y sonríe visiblemente nerviosa. Es muy claro para un hombre como él acostumbrado a conquistar a las mujeres, que le gusta a ella, y eso le agrada mucho.
— ¿Berlín dijiste? ¿Periodismo? ¿Esa no es la facultad al lado de la de ingeniería? ¿Como nunca te había visto? Mira que tengo buen ojo para las chicas hermosas — comenta Ismael complacido de ver como ella se ruboriza con su cumplido.
—Sí, así es, mi faculta