44. ISMAEL
Lianet se queda con una grata impresión de la conversación que tuvo con su amado padre, aunque lo siente muy triste, o quizás enfermo. Esa tos no le gustó para nada y su voz era extrañamente ronca. ¿Se habrá contagiado la neumonía de su mamá? ¡Jesús!, exclama y hace la cruz besando la que lleva colgada en su cuello, pidiendo que cuiden a sus queridos padres.
Al voltearse, ve a Nadir conversando por teléfono. Se acerca a su caballo y comienza a hablarle. Nube resopla y golpea con su pata en el s