La miró de inmediato. Isabella percibió su atención, pero no levantó la vista. Tomó asiento y empezó a servirse el desayuno con movimientos tranquilos, casi fríos.
—Buenos días —dijo él.
—Buenos días —respondió ella, con su voz monótona.
El silencio se volvió espeso.
Dereck la observaba, y aunqu