Llegó hasta la mesa principal. Beatriz seguía alterada, los nervios a flor de piel. Al verlo, se puso de pie de inmediato, buscando desesperada detrás de él.
—¿Dónde está? —exigió—. ¿Dónde está esa…?
Dereck la sujetó del brazo antes de que terminara la frase.
—Madre, por favor. Basta —dijo con fi