Hoy sería un gran día…
Isabella llegó al comedor y tomó asiento en la cabecera, justo donde se sentaba siempre que Dereck no estaba en casa. El lugar estaba silencioso, impecable, iluminado por la luz fría de la mañana que entraba por los ventanales.
Apenas el plato llegó, el estómago le rugió. Fru