Mundo ficciónIniciar sesiónEl placer era un eco de la noche anterior. Pensaba en esa boca suave que lo había vuelto loco, en su lengua húmeda, en cómo ella le rogaba por más mientras él la tomaba sin delicadeza. Imaginó que el agua que corría por su cuerpo era el sudor de ella, y que los gemidos que soltaba en la soledad del baño eran respuestas a sus súplicas de anoche.
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