59. Ahora Recuerdas
Zacarías
Ya no soportaba más el dolor qué Abel me estaba provocando, era infinitamente peor de todo lo que había experimentado en mi larga existencia y me negaba a acabar con la vida de un niño o algún otro ser, solo para darle el placer a Abel de haberme quebrado. Es por eso que me estaba muriendo de hambre lentamente, cada vez más débil. Estaba indefenso antes los guardias que Abel me había asignado, los cuales cada tanto me golpeaban o cortaban mi piel, para que me desangre y debilite aún m