- . . . Punto de Vista de Ronan . . . .-
La celebración aún resonaba en mi cabeza como un eco que se negaba a apagarse, aunque ya habíamos dejado atrás el lugar donde se llevó a cabo. Ahora, de regreso en la mansión Ferrer, el silencio de sus pasillos contrastaba con los murmullos imaginarios de los invitados, las risas ahogadas y el repiqueteo metálico de las copas que aún parecían perseguirme. Había cumplido mi cometido: casarme con Isabela. La ceremonia había sido sencilla, cal