Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo dejó de tener sentido. Podían haber pasado días o años, no lo sabía. En aquel cuarto sin ventanas, donde la luz jamás cambiaba y el aire olía a desinfectante y metal, el mundo se había reducido a cuatro paredes blancas y al sonido hueco de mi respiración. A veces creía que el reloj se burlaba de mí, porque las horas no avanzaban







