- . . . Punto de Vista de Ronan . . . -
La visita a la mansión no tenía nada de grandioso; no era un regreso ni una declaración de poder. Solo quería hablar con el señor Ferrer, verlo de nuevo y comprobar por mí mismo cómo se encontraba el hombre que, en otro tiempo, me había ofrecido su apoyo cuando más lo necesité. Apenas bajé del auto, el aire fresco de la tarde golpeó mi rostro. El olor a césped recién cortado mezclado con la humedad del jardín me pareció una burla, como si la