John
Llámenme loco, quizás para el mundo lo soy.
Pero yo me siento más cuerdo que nunca.
Fue una noche maravillosa, dormir junto a ella, y estar a su lado infla mi pecho de una cálida sensación.
Siento que mi corazón puede explotar de felicidad.
No tengo miedo a enamorarme de Luz, porque probablemente ya lo estoy.
Vuelvo a casa contando los minutos para volver por ella y llevarla a cenar.
Sé que debo decirle la verdad de mi condición, sin embargo tengo miedo de lo que pueda pensar de mi.