Sahar
Tomé rumbo a las caballerizas, allí preparé un caballo y me fui a cabalgar, necesitaba que el viento golpeara mi cara. Bueno, la golpeo demasiado, tanto que no vi una rama y me caí estrepitosamente del caballo. Sé que golpeé fuertemente mi cabeza, sentí algo caliente cayendo por mi frente, pasé la mano y al mirar percibí sangre. Me viré boca arriba y exhalé con cansancio, incluso me reí de mi suerte.
El aire movía las hojas de los árboles que me rodeaban, me pareció un escenario tan pacíf