Capítulo 31

Siempre confiaban en la mujer que sabía envolver su ambición con una sonrisa perfecta.

Pero en su interior, Marcella dijo con frialdad:

«Puede que engañes a todos. Pero a mí no vas a engañarme con trucos baratos como este, Luciana. Una vez mujer vulgar, lo seguirás siendo para siempre.»

Su sonrisa se volvió aún más fina.

«Y voy a sacar a la luz toda tu podredumbre.»

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