Mundo ficciónIniciar sesión—Maldita sea... —murmuró Marcella, incapaz de contener la rabia y la decepción que le oprimían el pecho.
No. Su enojo no era nada comparado con la inmensa desilusión y el dolor que acababa de experimentar. Nunca imaginó que su esposo pudiera decirle algo así. Aunque, en el fondo, ya había sospechado que ese momento llegaría, jamás pensó que sería tan pronto.
—Maldito seas, Dante &mdash







