Mundo de ficçãoIniciar sessãoAntes de abrir la puerta de la habitación donde lo aguardaba la persona que había exigido verlo, Rudi respiró hondo. El corazón le latía a un ritmo frenético. Un sudor frío, que lo acompañaba desde que había entrado al vestíbulo del edificio, le empapaba la frente. Sin embargo, huir no era una opción; aquella mujer sabía perfectamente cómo obligarlo a cumplir con sus convocatorias.
—Adelant







