La noche fue larga cargada de pasión y lujuria. El cuerpo de Rebeca fue marcado más de una vez, no había parte que no hubiera mordido o chupado, Marcos no había dado su brazo a torcer, dijo que era su castigo y lo estaba cumpliendo. ¡Solo que este castigo, era placentero! dentro de la habitación dos cuerpos se amaban sin pudor ninguno, entregándose el uno al otro sin restricciones, sin miedos, sin dolor de por medio.
El sonido de pieles chocando, los gemidos y jadeos de dos amantes que se est