Dulce engaño. Capítulo 6. Razones para huir.
Sony Scott
—Yo… lo siento, no conozco a la persona que está buscando —expresé un tanto nerviosa, mintiéndole, lo sentí dudar unos segundos.
—¿Está segura? Porque te pareces demasiado a ella, y me dijeron que podía conseguirla aquí, ella tiene un hijo de aproximadamente ocho años —expresó mirándome fijamente, me recorrió de pies a cabeza, como si estuviera desnudándome con la mirada y con una expresión de deseo dibujada en su rostro.
Su modo de verme me hizo molestar y lo miré de manera retadora.