Mundo ficciónIniciar sesiónNickólas, se fue y al irse, me senté en el suelo, incliné mi cabeza sobre mi rodilla y me hice un ovillo y empecé a llorar como si fuese una niña, me causaban tantos sentimientos todas las cosas que nos habíamos dicho, pero no quería escucharlo porque de seguro trataría de convencerme con sus palabras.
Gimoteé por varios minutos, mientras Mariana y René me consolaban acariciando mi espalda







