Capítulo 132. Sin importar el costo.
Carolina, aunque todavía visiblemente afectada, asintió con determinación.
—Si hay algo que pueda aclarar lo que pasó, tenemos que intentarlo —afirmó, su voz más firme.
Enrico lideró el camino, y los tres se dirigieron a la habitación que había pertenecido al padre de Enrico. Era un lugar, aunque últimamente había entrado más de lo que había hecho años atrás. Y es que le daba la sensación de que las paredes de la habitación aguardaban ecos de la presencia imponente y aterradora de su progenitor