—¿Y esa maleta? —pregunta mirándola.
Miro su rostro y deparó en su cuello
donde tiene un chupeton. Vale, respira.
—Es obvio-respondo y comienzo a
bajar las escaleras—. Me voy.
Escucho sus pasos y mi muñeca es
rodeada por sus largos dedos.
—¿Como que te vas?-dice con el ceño
fruncido—. No te puedes ir.
—Claro que puedo —replico y lo miro
a los ojos—. No quiero ser molestia
para ustedes..- Me safo de su agarre y bajo las escaleras lo
más rápido que puedo.
Roth me mira y le pido que me lleve a ca