Capítulo 60. Tan perfecta y tan mía
Penélope se estiró sobre la punta de sus pies, sus manos se aferraron a la nuca de Theo y se apoderó de su boca, metió su pequeña y traviesa lengua entre los labios masculinos y lo besó con pasión desmedida.
El corazón de Theo se sacudió con violencia mientras un hormigueo le recorría la piel al sentir el cuerpo desnudo de Penélope pegado al suyo. El deseo corrió como pólvora en sus venas.
Era demasiada tentación tener a Penélope de esta manera, él había decidido darle tiempo, ahora dudaba sali