CHARLOTTE FLAIR
—¡Papá! —exclamé, sorprendida al encontrarme con su mirada—. ¿Qué haces aquí?
Una sonrisa burlona se dibujó en la comisura de sus labios, como si hubiera estado esperando esa reacción. —¿Dónde más debería estar, cariño?
Puse los ojos en blanco mientras me acercaba, aunque una leve sonrisa también asomó en mis labios.
—En tu oficina, papá —dije, rodeándolo brevemente con mis brazos—. Deberías estar sepultado bajo el papeleo ahora mismo.
Por un instante, me relajé en la familiar