AVERY MORGAN
¿Cómo podía decir algo así de su propia nieta?
—¡Cállate! —ladró antes de volverse hacia Ferdinand.
Mientras yo la miraba incrédulo.
—Te prometo —continuó— que me aseguraré de que esto no vuelva a suceder.
—Por supuesto que no habrá una próxima vez —respondió Ferdinand con calma.
La frialdad en su voz heló la habitación.
Mamá frunció ligeramente el ceño, arqueando una ceja. —¿Qué quieres decir con eso? —preguntó en voz baja.
—Solo hay una salida si quieres que perdone a tu familia