Lo que acabábamos de vivir no fue un asunto baladí. Sentirlo dentro fue la cosa más impresionante que jamás pensé que experimentaría. Y la resaca emocional que pudiese aflorar posterior a acostarnos, él la desplumó con unas cuantas palabras que directas, pusieron mi cabeza de revés.
—¿Te sientes bien? —primero preguntó. Yo asentí sin ganas de hablar—. Ok. —Salió de mí y me miró con una interrogante en el rostro.
Al principio no entendí. Si no hablaba, ¿cómo diablos iba a saber lo que quería pre