Mundo ficciónIniciar sesiónPasé tanto tiempo llorando, que, sin darme cuenta, el sol ya había salido; mis ojos ardían y con la poca fuerza que me quedaba, me levanté y me dirigí al baño, me observé en el espejo y no me reconocí; la chica frente a mí, no era yo; ella lucía destrozada, tenía los ojos enrojecidos, las mejillas húmedas y con un leve color rosáceo, estaba herida, cubierta de hematomas, algunos que ya habían san







