Capitulo 42: "Una promesa"
Aquel encuentro no fue común, no fue como el resto. Fue ardiente y salvaje, casi primitivo, como si hubiese pasado una década desde la última vez. Volviéndolos más ansiosos y necesitados, más hambrientos del otro.
— Dios, sí, Ares, por favor… por favor — rogó sin saber todo lo que decía, pero no quería que pararía.
Ares sonrió con talento. Sabía perfectamente lo que hacía y hasta donde la llevaría, pues eso no era todo. Alzó el rostro y se lamió los labios, como si bu