47. Decidido a decir la verdad
El corazón de Gala estaba apabullado, y Ramsés no sabía qué diablos hacer para revertir ese daño.
— ¿Cuándo piensas decírselo? ¡No pueden seguir así! — sugirió María, desconcertada con todo lo que estaba ocurriendo entre la joven pareja.
Ramsés negó.
— No voy a perderla, María. No voy a hacerlo y eso es lo que sucederá si… le digo la verdad.
— No puedes mantenerla engañada toda la vida. Se enterará, tarde o temprano lo hará.
Pero para él seguía siendo difícil. Gala era lo mejor que le había pasa