El sol se alzaba sobre Milán, tiñendo la ciudad de un dorado suave. Sol se despertó en su pequeño apartamento, la luz del día filtrándose a través de las cortinas. Aún sentía el eco de la conversación con Bruno resonando en su mente. “Un matrimonio de conveniencia…” pensaba, mientras se pasaba una mano por el cabello largo y desordenado. La idea era descabellada, pero la angustia de sus deudas la había llevado a considerar opciones que nunca antes había imaginado.
“¿Realmente debería hacerlo?”