Capítulo 24: Solo ellos dos.
—Yo, debo ir a... —trató de encontrar una excusa para irse, pero el dolor en su tobillo herido la detuvo—¡Ay!
Exclamó al intentar levantarse de la silla.
—¿Qué? ¿No puedes caminar? —preguntó Enzo, acercándose a ella.
Celine levantó la mano para detenerlo, pero él ya estaba a su lado.
—Estoy bien, solo me duele un poco —mintió, tratando de ocultar su molestia.
Tenerlo cerca la hacía perder el control de su propio cuerpo; Enzo alteraba su estabilidad mental de una manera inexplicable.
—No seas t