118. CONTINUACIÓN
JACKING:
Miro al cuerpo de élite de mis lobos, listos para entrar en la batalla, pero los detengo. Les pido que rodeen la arena donde vamos a luchar, pero que no intervengan. Gruñen incómodos, pero bajan la cabeza y obedecen mis órdenes. Avanzo despacio hacia donde me esperan Amet, Horacio y Bennu, listos para jugar. Sonrío mientras levanto la voz, dirigiéndome a todos.
—¡Que esta batalla sea un recordatorio de quienes están entrenados para liderar! ¡Adelante, hombres, demuestren de qué están