Mientras caminaba hacia la cocina, la encontré de pie junto al fregadero, con una taza de café cerca de ella mientras el agua del grifo seguía corriendo. Parecía completamente perdida en sus pensamientos y, con la espalda vuelta hacia mí, no notó mi presencia.
No pude evitar quedarme mirándola.
No pude encontrar mi voz.
Los recuerdos de aquella noche seguían repitiéndose en mi cabeza una y otra vez, cada uno golpeando más fuerte que el anterior.
¿Cómo pude haberla olvidado?
Entonces toda la ira