—Tío Kelvin, ¿qué es eso y para qué sirve?
Levanté la vista y la encontré señalando la máquina laminadora de losas al otro lado de la habitación, su pequeño dedo flotando a pocos centímetros de ella.
—Se llama laminadora de losas —expliqué, limpiándome las manos en el delantal—. Ayuda a aplanar la arcilla y se usa principalmente para hacer platos.
—Guau, eso es genial. ¿Y esta? —preguntó de inmediato, ya pasando a la siguiente.
—Es una extrusora.
—¿Y esta?
—Un torno de alfarería —respondí, sint