Mundo ficciónIniciar sesiónejaron los autos a cinco kilómetros de distancia, de los galpones donde les habían informado permanecía Matías y de allí empezaron su caminata. Iban un poco a ciegas, porque no sabían que les esperaba, ni cuantas personas encontrarían para hacerles resistencia.
Lo único claro, era la maldad incomparable de Jacques Fleury, quien había obtenido su fortuna a través de triquiñuelas y nego







