En el salón dónde los mafiosos seguían reunidos, unos haciendo nuevas alianzas y otros negociando droga o armas, Sasha y Lukani, bebían sin parar en una barra en extremos opuestos
La hermosa rubia rusa se acercó de nuevo a Sasha, el hombre era tan atractivo cómo un dios terrenal, su imponente presencia atraía a las mujeres cómo abejas a la miel, solo que él no era una miel, era cómo un furioso y amargado oso que te podía devorar en cualquier momento
¿Cariño quieres compañía?.- pregunta la bella