Alice Grace
El día no parecía querer terminar. Con la última noticia, parecía que apenas comenzaba.
Cuando llegamos en la patrulla de Clark, un grupo de personas ya se encontraba en lugar de los echos. Algunos curiosos, veían sin comprender lo que ocurría. No había sangre, ni heridas. Ni siquiera un cuerpo. Solo una figura de piedra, decorada con un expresión de horror en su rostro. Una escultura con detalles tan precisos que erizaban la piel.
Pero nostros sabíamos la verdad. Esa era Elizabeth.