—¿Ron? —preguntó saliendo de su asombro.
—Señorita Musso —respondió Benicio—. Un gusto mirarla de nuevo.
—Lo mismo digo. —Se acercó y le dio unos golpecitos en el hombro.
Su cerebro procesó la situación, si Ron estaba ahí, significaba que…
—Vine a acompañar al señor Mayorga —se apresuró a explicar, demostrando que leía bien sus gestos.
—Ya veo. —Esa declaración la llenaba de más dudas. ¿Sería que Ron encontró otro trabajo?
—Sabes que eres bienvenido con nosotros —le dijo haciendo referencia a su