Propuesta.
Al día siguiente, Lison se sumergió en los preparativos para la propuesta. Consciente de la creciente fama de Libia, sabía que un restaurante por más privado que fuera no sería el lugar más adecuado para un momento tan íntimo y personal. En su lugar, decidió llamar a alguien para organizarlo todo en la comodidad de su casa.
Desde temprano, llegó la señorita Sonia, una mujer alta y de cabello rubio, ella sería la personas encargada de preparar cada detalle con esmero. Colocó velas por toda la ca