Intruso.
Libia se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja. Mientras le ponía suma atención a las aclaraciones que daba el jefe de su equipo de seguridad, Arturo.
—Así que no será necesaria la intervención del señor Forjes. Nosotros estamos capacitados para enfrentar esas situaciones.
La muchacha soltó un suspiro y, por extraño que fuese, se sinceró con el tipo.
—Pensé que ustedes trabajan para… Esa persona —dijo, sin ganas de mencionar su nombre—. Y él ya no está en mi vida, así que supuse que t